La organización judía Jewish Voice for Peace se declara antisionista

jvp

A pesar de los esfuerzos de la propaganda israelí por equiparar el antisionismo con el antisemitismo, cada vez más asociaciones y comunidades judías se niegan a ser instrumentalizadas en ese sentido por el estado de apartheid de Israel. Cientos de miles de judíos, probablemente millones, no solo cuestionan el sionismo por lo que significa para los palestinos: colonización, limpieza étnica y apartheid; también alertan del peligro que el sionismo representa para la propia comunidad judía.

Os dejamos la traducción del comunicado de Voz Judía por la Paz (JVP por sus siglas en inglés), una de las asociaciones judías más prominentes del mundo que, por primera vez, declara oficialmente su postura contra el sionismo.

Sintetizamos dos ideas del comunicado: Israel no representa al judaísmo, y el sionismo, independientemente de cuál fuese su intención primigenia, ha sido y es una forma de racismo.

NUESTRO ENFOQUE DEL SIONISMO

Por Jewish Voices for Peace 

Fuente original: https://jewishvoiceforpeace.org/zionism/

Traducción: Mentiras Sionistas

“La solidaridad es la versión política del amor”.

– Melanie Kaye / Kantrowitz,
Feminista, autora y activista judía estadounidense (1945-2018).

Jewish Voice for Peace está guiada por una visión de justicia, igualdad y libertad para todas las personas. Nos oponemos tajantemente al sionismo porque es contrario a esos ideales.

Sabemos que oponerse al sionismo, o incluso discutirlo, puede ser doloroso, puede atacar el trauma más profundo y los mayores temores de muchos de nosotros. El sionismo es una ideología política del siglo XIX que surgió en un momento en el que los judíos eran excluidos de forma inexorable de la Europa cristiana. El antisemitismo europeo amenazó y terminó con millones de vidas judías mediante pogromos, el exilio y el Holocausto.

A través del estudio y la acción, a través de una relación profunda con los palestinos que luchan por su propia liberación, y a través de nuestro propio entendimiento de la seguridad y la autodeterminación judías, hemos llegado a ver que el sionismo fue una respuesta falsa y fallida a la pregunta desesperadamente real que muchos de nuestros antepasados tuvieron que encarar sobre cómo proteger las vidas judías del antisemitismo asesino en Europa.

Si bien históricamente hubo muchas variantes, el sionismo que se consolidó y se mantiene hoy en día es un movimiento colonial de asentamiento, que establece un estado de apartheid en el que los judíos tienen más derechos que otros. Nuestra propia historia nos enseña lo peligroso que puede ser esto.

El despojo y la ocupación palestina están planificados. El sionismo ha supuesto un trauma profundo durante generaciones, separando sistemáticamente a los palestinos de sus hogares, de sus tierras y entre sí mismos. El sionismo, en la práctica, se ha traducido en masacres contra el pueblo palestino; en la destrucción de antiguos pueblos, ciudades y campos de olivares; en que familias cuyos miembros viven a una milla de distancia son separadas por controles militares y muros; y en niños que sostienen las llaves de las casas donde vivieron sus abuelos exiliados por la fuerza.

Debido a que la fundación del estado de Israel se basó en la idea de una “tierra sin gente”, la existencia palestina en sí misma es resistencia. Nos sentimos aún más humildes ante la vitalidad, la resistencia y la firmeza de la vida, la cultura y la organización palestinas, ya que supone un rechazo profundo contra una ideología política fundada en la erradicación.

Al compartir nuestras historias entre sí, vemos las formas en que el sionismo también ha perjudicado a los judíos. A muchos de nosotros el sionismo nos ha enseñado a tratar a nuestros vecinos con sospecha, a olvidar las formas en que los judíos construían el hogar y la comunidad donde nos encontrábamos. Los judíos han tenido una larga historia de integración en el mundo árabe y el norte de África, han vivido y compartido la comunidad, el idioma y las costumbres con musulmanes y cristianos durante miles de años.

Al crear una jerarquía racista con los judíos europeos en la parte superior, el sionismo borró esas historias y destruyó esas comunidades y relaciones. En Israel, los judíos de color, del mundo árabe, del norte y el este de África, han sido objeto de discriminación y violencia sistémicas durante mucho tiempo por parte del gobierno israelí. Esa jerarquía también crea espacios judíos donde los judíos de color son marginados, nuestras identidades y compromisos cuestionados e interrogados, y nuestras experiencias invalidadas. Nos impide vernos – como compañeros judíos y de otros seres humanos – en toda nuestra humanidad.

Las interpretaciones sionistas de la historia nos llevó a pensar que los judíos estamos solos, que para remediar los daños del antisemitismo debíamos pensar que siempre estamos bajo ataque y que no podíamos confiar en los demás. Nos enseñó el miedo, y que la mejor respuesta al miedo es un arma más grande, un muro más alto, un control militar más humillante.

Lejos de aceptar la inevitabilidad de la ocupación y el despojo, nosotros elegimos un camino diferente. Aprendemos de los judíos antisionistas que llegaron antes que nosotros, y sabemos que mientras exista el sionismo, también habrá judíos que disientan de él. Especialmente cuando enfrentamos el violento antisemitismo impulsado por el nacionalismo blanco en los Estados Unidos de hoy, elegimos la solidaridad. Elegimos la liberación colectiva. Elegimos un futuro en el que todos, incluidos los palestinos y los israelíes judíos, puedan vivir sus vidas libremente en comunidades vitales, seguras, equitativas y con las necesidades humanas básicas satisfechas.

Únete a nosotros.

¿QUÉ ES EL SIONISMO? ¿DE DÓNDE VINO?

El sionismo es una forma de nacionalismo judío, y es la ideología primitiva que impulsó el establecimiento de Israel. El sionismo comenzó a fines del siglo XIX en el contexto de un conjunto de enormes cambios en el panorama político, cultural y social de la vida judía en Europa, junto con el auge general de los movimientos nacionalistas y las formas políticas de los estados-nación. Para los judíos de Europa, esto significó un fuerte aumento del antisemitismo violento. El pueblo judío, a pesar de que había vivido en Europa durante siglos, estaba esencialmente excluido de la forma en que las naciones europeas se definían a sí mismas. Esto dio lugar a masacres violentas planificadas contra los judíos en Rusia, conocidas como pogromos; el desarrollo de teorías de conspiración antijudías como los Protocolos de los Sabios de Sión; y la reaparición de antiguos textos antisemitas, como los libelos de sangre, que afirman que los judíos usan la sangre de los niños cristianos en sus rituales.

Algunos judíos respondieron a este antisemitismo intentando asimilarse a los países europeos en los que vivían; esto a menudo resultó imposible. Muchos judíos, más de 2.5 millones, huyeron como refugiados a los Estados Unidos u otras partes de Europa. Otros, como el famoso Bund [Unión General de Trabajadores Judíos], rechazaron por completo el concepto de nacionalismo o recurrieron al socialismo revolucionario. Y algunos, en particular Theodore Herzl, a menudo considerado como el fundador del sionismo, pensaron que los judíos mismos constituían un pueblo separado y, por lo tanto, deberían tener un estado propio. Herzl y otros pensadores sionistas tempranos también estaban muy influenciados por el pensamiento colonial europeo, con frecuentes argumentos explícitos de que un estado judío en Palestina sería una colonia europea similar a la presencia británica en la India.

Es importante tener en cuenta que las personas que se consideran sionistas tienen diferentes interpretaciones de lo que significa este término en el momento político actual, tanto personalmente como históricamente. Además, con el tiempo, han surgido múltiples variantes del sionismo, como el sionismo político, el sionismo religioso y el sionismo cultural.

  • Político: cuando la gente habla de “sionismo”, se refieren normalmente a esta variante. Fundada por el pensador del siglo XIX, Theodore Herzl, considera que el “problema judío” tiene una solución en un “estado judío”. A medida que el nacionalismo crecía en Europa, muchos, incluido Herzl, veían a los judíos como extraños a la nación, incapaces o no dispuestos a asimilarse o ser plenamente aceptados como miembros del estado-nación. Según Herzl, este “problema” debe ser resuelto por una comunidad de naciones estableciendo un estado judío en Palestina.

  • Religioso: muchas, pero no todas las formas del sionismo tienen sus raíces en las interpretaciones teológicas. Es importante tener en cuenta que esta forma de sionismo no es exclusiva de las tradiciones religiosas judías. Por ejemplo, algunas denominaciones cristianas evangélicas creen que para facilitar la segunda venida de Cristo, los judíos deben “reunirse” en Israel como parte de la profecía bíblica.

  • Cultural: la mayoría de las veces atribuida al contemporáneo de Herzl, Ahad Ha’am (Asher Ginsberg), esta forma de sionismo requería un centro cultural y espiritual para los judíos en Palestina, pero no para el “estado judío” que propugnaba Herzl. En su lugar, esta forma de sionismo exige que los judíos compartan una lengua y una cultura nacional.

La ideología política del sionismo, independientemente de a qué variante pertenezca, ha resultado en el establecimiento de un estado-nación judío en la tierra de la Palestina histórica. En 1948, 750,000 palestinos fueron expulsados como parte de ese proceso, y sus casas y propiedades fueron confiscadas. A pesar del reconocimiento de sus derechos por parte de las Naciones Unidas, su derecho a regresar y ser compensados han sido negados durante mucho tiempo por los Estados Unidos e Israel. En 1967, Israel ocupó lo que hoy se conoce como los Territorios Palestinos Ocupados, sometiendo a millones de personas a un gobierno militar. Las antiguas desigualdades sistémicas privilegian a los judíos sobre los palestinos dentro de Israel y en los Territorios Ocupados.

Para más información, vea este discurso de la ex Directora Adjunta de JVP, Cecilie Surasky, “El colonialismo de los colonos, la supremacía blanca y la“ relación especial ”entre los Estados Unidos e Israel

¿QUÉ ES EL ANTISIONISMO?

El “antisionismo” es un término vago que se refiere a la crítica de las políticas actuales del estado israelí, y/o la crítica moral, ética o religiosa de la idea de un estado-nación judío. Dentro del pensamiento judío ha habido debate, crítica y oposición al sionismo desde que apareció. Los antisionistas judíos abarcan un amplio espectro político y religioso, desde los progresistas religiosos y seculares que ven la oposición al sionismo como una praxis antirracista, a los judíos ultraortodoxos que se oponen al dominio judío hasta que llegue la época del Mesías, a los judíos anarquistas que se oponen al concepto de nación-estado, sea o no judío. También hay muchos anti-sionistas no judíos cuya perspectiva puede basarse en la crítica moral a las políticas del gobierno israelí, en los problemas con el impacto del pensamiento sionista en Israel sobre los residentes no judíos y, de forma más amplia, en una crítica del etnonacionalismo. Muchos palestinos toman posiciones antisionistas o se identifican como antisionistas debido a las prácticas actuales e históricas del estado israelí.

La crítica al sionismo no debe confundirse con el antisemitismo. Estados como Israel y los Estados Unidos son criticados abiertamente en la vida pública, y sus políticas están sujetas a un debate crítico, de acuerdo con nuestros derechos básicos de la Primera Enmienda [de la Constitución de Estados Unidos, referente a la libertad de expresión].

Para más información sobre los problemas de la relación de antisemitismo con antisionismo, consulte este artículo de opinión de la columnista del NewYork Times, Michelle Goldberg.

Para obtener más información sobre las críticas al sionismo, consulte estos extractos de “El sionismo desde el punto de vista de sus víctimas”, de Edward Said.

¿POR QUÉ Y CÓMO CLARIFICAMOS NUESTRA POSICIÓN SOBRE EL SIONISMO?

En su fundación, JVP tomó la decisión consciente como organización de abstenerse de tomar una postura sobre el sionismo, porque sentíamos que bloqueaba el diálogo dentro de la comunidad judía. Los socios palestinos habían teorizado durante mucho tiempo sobre el sionismo como la causa fundamental de la condición palestina y, cada vez más, muchos de nuestros miembros no solo estuvieron de acuerdo, sino que entendieron que el sionismo era perjudicial para la identidad judía y su vida espiritual. En 2014, quedó claro que necesitábamos aclarar nuestra posición para poder continuar trabajando de manera efectiva.

Comenzamos creando un comité a través de un proceso de solicitud que fue diseñado a propósito para representar la diversidad de los miembros JVP. Este grupo de personal, miembros y la junta se estuvieron reuniendo regularmente durante dos años para diseñar un plan de estudios sobre el sionismo. Más de 700 miembros asistieron a los seminarios web que presentados en el plan de estudios y, a lo largo del proceso, las diversas sucursales se reunieron y analizaron las formas en que el enfoque de JVP sobre el sionismo afectaba su trabajo a nivel local y nacional.

Además, mantuvimos conversaciones sobre el sionismo en la Reunión Nacional de Miembros de 2017, encuestamos a las personas que asistieron a los seminarios web y se crearon grupos de miembros de nuestra asociación, incluidos rabinos, artistas y estudiantes, que sostuvieron discusiones independientes sobre el sionismo, cuyas actas se compartieron con la junta de JVP.

También reunimos los comentarios del personal de JVP, los miembros palestinos, los activistas y los intelectuales, junto con los comentarios de los judíos de color y los judíos sefardíes y mizrahíes.

La junta se reunió durante el verano y el otoño de 2018 para redactar y finalizar esta declaración.

¿QUÉ OPINAS SOBRE EL PERJUICIO DEL SIONISMO AL PUEBLO JUDÍO? ¿NO ES EL SIONISMO UN MOVIMIENTO PARA LA AUTODETERMINACIÓN JUDÍA?

Si bien el sionismo es a menudo definido como un movimiento de “autodeterminación judía”, el movimiento sionista definió este término en un sentido político estrecho, rechazando a la diáspora [judíos no israelíes] como intrínsecamente tóxica e insalubre para los judíos. El concepto clásico sionista conocido como shlilat hagalut (“negación de la diáspora”), ha degradado durante siglos una rica historia espiritual y cultural judía, a menudo hasta el punto de usar imágenes antisemitas. Por ejemplo, el famoso periodista y escritor sionista Micah Josef Berdichevsky afirmó que los judíos de la diáspora “no eran una nación, ni un pueblo ni un ser humano”. El ícono literario hebreo Yosef Hayyim Brenner los llamó “gitanos, perros sucios e inhumanos”, mientras que el sionista laborista AD Gordon Se refirió a los judíos de la diáspora como “un pueblo parásito”.

El sionismo, como ideología política y como movimiento, siempre ha jerarquizado a los judíos según su origen étnico y raza, y no ha beneficiado ni ha sido igualmente liberador para todos los judíos en Israel. El sionismo es y fue un movimiento liderado por los ashkenazis [judíos europeos] que combatió, marginó y discriminó a los judíos de todo el Medio Oriente y África del Norte, a los que denominó Mizrahim (los ‘orientales’).

A principios de la década de 1950, comenzando dos años después de la Nakba [la limpieza étnica palestina de 1948, sobre la que se fundó el estado de Israel] , el gobierno israelí facilitó una inmigración masiva de Mizrahim. A diferencia de su contraparte ashkenazis, a los nuevos inmigrantes mizrahíes no se les permitió establecerse en las ciudades centrales ni adquirir viviendas propias. Por el contrario, la policía israelí se desplegó para obligar a los inmigrantes mizizrahíes a permanecer en los campamentos provisionales, y más tarde en las ciudades que se desarrollaron en la periferia de Israel, como un instrumento para expandir el territorio del estado e impedir el regreso de los palestinos. Durante la década de 1950, los inmigrantes miizrahíes también fueron sometidos a experimentos médicos promocionados o realizados por el gobierno israelí, y varios miles de bebés y niños pequeños fueron separados por la fuerza de sus padres por el gobierno israelí. Estos niños, de los cuales dos tercios eran de familias yemeníes y un tercio de familias marroquíes, libias, iraquíes y balcánicas, fueron entregados en adopción a familias ashkenazis por médicos y trabajadores sociales.

Desde las primeras oleadas migratorias en la década de 1980, los judíos etíopes han sufrido el racismo a manos del gobierno, han sido excluídos de la esfera pública israelí, discriminados en la educación y el empleo, y expuestos a la violencia física y verbal. También permanecen sin ser reconocidos como judíos por la jerarquía religiosa israelí debido al prejuicios raciales [como población judía negra]. La movilización etíope por la justicia racial, consolidada desde 2015, ha pedido el fin de la discriminación institucional, el hostigamiento policial, los arrestos sin causa, las falsas acusaciones y los juicios por agresión a agentes de policía con denegación del debido proceso, hechos que ha experimentado la comunidad etíope.

Para más información, consulteEl sionismo desde el punto de vista de sus víctimas judías “, de Ella Shohat, yEllos tampoco querían que los judíos de Etiopía estuvieran en Israel, de Efrat Yerday.

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