John Tengrove: boicot al PinkWashing israelí

trengove.jpg

El término pinkwashing (literalmente, lavado rosa) hace referencia a un conjunto de tácticas dirigidas a usar la defensa de los derechos de la mujer y de la comunidad LGTB para ofrecer una imagen de modernidad y tolerancia. Es usado con frecuencia en el mundo occidental para encubrir malas prácticas empresariales (el ejemplo más relevante es la empresa Ausonia) o violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos por parte de algunos gobiernos.

Un modelo paradigmático de pinkwashing es el llevado a cabo por el estado de Israel para desviar la atención sobre su política sistemática de discriminación, ocupación, colonización y apartheid contra la población palestina. La ciudad de Tel Aviv ha sido promocionada desde hace más de una década, con bastante éxito gracias a la enorme inversión de fondos públicos, como una de los principales destinos mundiales de turismo LGTB. El propio ejército israelí trata de suavizar su imagen mediante acciones propagandísticas como pintar sus aviones de caza de rosa (los mismos que bombardean hospitales y escuelas en Gaza) o elegir como modelo a una pareja homosexual de pilotos de guerra (los mismos que lanzan las bombas) para el Día de la Familia de la Fuerza Aérea Israelí.

Avionesrosa.png

GaysFuerzasAereas.png

Uno de los símbolos más célebres de la promoción de Israel como país tolerante con la comunidad LGTB es el Festival de Cine de Tel Aviv (TLVFest), que este año se celebra entre los días 1 y 10 de junio. Su invitado estrella, el director sudafricano John Trengove, debía abrir la programación del festival con la proyección de su película The Wound. Una semana antes de que comenzara el festival, Trengove anunció su retirada del mismo siguiendo un llamamiento del movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS). Tras su anuncio, cuatro personalidades que figuraban en el programa anunciaron también su retirada. La noticia cayó como una bomba en Israel. No os alarméis: esa bomba, al contrario de las que lanza Israel, no mató a nadie. Os dejamos una traducción del artículo que Haaretz, un diario israelí, publicó al respecto.

Mucho más interesante que el artículo, centrado en la versión de los organizadores del TLVFest, es el intercambio de cartas entre Trengove y los organizadores del festival. Su lectura es imprescindible para entender de primera mano los motivos de Trengove: además de su preocupación por el lavado rosa que pueda suponer el TLVFest, el festival está financiado por el gobierno israelí, uno de los principales motivos que figuran en las directrices del movimiento BDS para considerar boicoteable un producto o un evento. La decisión de Trengove está, pues, en plena sintonía con la esencia del BDS, inspirada en el boicot que contribuyó a la caída del apartheid sudafricano.

Os dejamos la traducción de las cartas. La fuente original en inglés, aquí.

Carta de John Trengove a los organizadores del TLVFest:

Querido Yair,

Tengo que informarle con sincero pesar que no voy a asistir a TLVFest la próxima semana. En los últimos días he sido contactado por organizaciones activistas, así como por miembros de la comunidad cinematográfica sudafricana, urgiéndome a respetar el boicot cultural contra Israel, y específicamente contra el TLVfest. Con el dolor de la lucha contra el apartheid todavía fresco en nuestra conciencia colectiva, la cuestión es, como usted puede imaginar, muy sensible para muchos sudafricanos.

El tema del pinkwashing también ha sido determinante para mí. Aunque aprecio que los organizadores de TLVFest sean bien intencionados y progresistas, es imposible mirar más allá del hecho de que el festival (y mi participación en él) podría servir como una desviación de las violaciones de derechos humanos cometidas por el estado de Israel.

Entiendo que he tomado la decisión muy tarde, y lo lamento sinceramente. Fue por ingenuidad, y por el deseo de que mi película y los temas humanos que promueve fuesen vistos tan ampliamente como sea posible, que acepté tu invitación hace varias semanas. Desafortunadamente, sabiendo lo que ahora sé, siento que es imperativo que retire de mi asistencia.

También entiendo que la película ya se ha vendido, no sólo para la proyección, sino también para la distribución israelí. Por tanto, acepto que es una situación que está fuera de mi alcance, aunque mi deseo es que la película no se muestre en Israel mientras persistan las condiciones actuales.

Espero que acepte mi decisión en el espíritu que se pretende, que no es un ataque personal contra usted o su equipo, sino motivado por la realización de aquello que convicciones profundamente personales y políticas requieren de mí.

Carta de Yotam Cytter en respuesta a John Trengove:

Querido John,

Mi nombre es Yotam y soy parte del equipo de TLVFest. Yair está en el Festival de Cine de Cannes y me pidió que respondiera a su correo en su nombre.

Siento oír que desea retirar su participación en el festival.

Soy muy consciente de la posición del BDS contra nosotros. También soy muy consciente del hecho de que nuestro festival no tiene prejuicios contra los cineastas palestinos. El festival no pretende lavar la cara o representar la política de ningún gobierno. Nos esforzamos por la igualdad y la tolerancia sin importar la orientación sexual, el género, la raza, o la opinión política.

El personal del festival se esfuerza mucho durante todo el año para proyectar películas LGBT fuera de Tel Aviv, y estaríamos más que dispuestos a proyectarlas en ciudades palestinas si esto hubiera sido posible.

Nuestro único objetivo como festival de cine es exponer al público israelí y palestino al contenido cinematográfico LGBT.

Nosotros, también, proyectamos películas sobre el tema. Nuestra película de apertura el año pasado fue Oriented, y este año tenemos jurados palestinos nacidos en Israel que prefieren ser presentados como palestinos. El festival ha recibido muchas críticas sobre la opción de abrir el festival el año pasado con una película que trata sobre personas LGBT palestinas.

Estamos buscando cada año películas sobre personas LGBT palestinas, hechas por palestinos, al igual que estamos buscando películas LGBT de otras minorías. Esto no quiere decir que nosotros, en el festival, pensemos que la situación de los palestinos sea de ninguna manera normal.

Aunque hemos escuchado que los líderes del BDS piensan que el arte no tiene poder para cambiar la realidad, creemos que el arte es la manera de cambiar la política de este lugar complicado en el que vivimos. Si el arte no tuviese ese gran poder para cambiar las opiniones de la gente no se generaría tal indignación sobre películas con contenido político.

La afirmación de que TLVFest está maquillandodo el sufrimiento del pueblo palestino ignora el contenido de las películas del festival. No negamos ser patrocinados parcialmente por el Ministerio de Cultura, pero ningún festival de cine internacional en Israel se puede celebrar sin su apoyo. A diferencia de otros países, es imposible hacer un festival sin el apoyo del gobierno.

También damos voz a nuestros huéspedes para expresar sus opiniones sobre la situación política entre los palestinos e israelíes y no nos cerramos a las voces críticas.

Con todo esto en mente, respetamos su decisión de no asistir al festival. Sin embargo, el programa del festival ya ha sido impreso, y no podemos retirar la película del festival.

En cuanto al billete de avión, Sonya se pondrá en contacto con usted sobre el precio del billete.

Le deseamos lo mejor y esperamos que en el futuro forme usted parte de nuestro festival.

Disfrute su estancia.

Respuesta de Trengove a la carta de Cytter:

Gracias Yotam.

Permítanme reiterar que no tengo ninguna duda de que su festival es progresista y de mente abierta. Sin embargo, he llegado al convencimiento de que mientras las circunstancias actuales en Israel prevalezcan, es necesario un boicot riguroso contra TODAS las iniciativas financiadas por el gobierno. Es, al menos, una manera de señalar a los israelíes que la comunidad internacional no puede pasar por alto lo que se está haciendo en su nombre. Como sudafricano, tengo experiencia de primera mano en entender cómo los boicots ayudaron a lograr una transformación democrática y por lo tanto he decidido añadir mi nombre y voz a la iniciativa de boicot a Israel.

Si no es mucho atrevimiento, ¿consideraría NO proyectar mi película el próximo jueves noche según lo anunciado en su programa y proyectar un mensaje de vídeo registrado por mí en su lugar? Esto, creo, enviaría un claro mensaje de que TLVFest está abierto a la protesta y no es un instrumento de pinkwashing como usted dice. Gracias por responder y esperamos tener pronto noticias suyas.

El tono empleado en este intercambio de cartas es muy comedido, incluso cordial. Parecía difícil esperar que tras esta demostración de respeto ante la opinión ajena por ambas partes, una de ellas lanzase un ataque mediático encarnizado contra la otra.

No os equivoquéis. En Israel no se deja pasar la oportunidad de criminalizar a quienes señalan con claridad la injusticia estructural de su política de apartheid, ya no digamos a quien decide actuar contra ella, aunque sea de la forma más pasiva que puede darse: no asistiendo a un evento.

La cordialidad de los representantes del TLVFest se acabó en el mismo momento en que entendieron que la decisión de Tengrove era firme. Las declaraciones de Yair Hochner, fundador y director del festival, tras fracasar en su intento de convencer a Tengrove de que no cancelase su asistencia, son meridianamente claras. En un solo párrafo, según Hochner ,Tengrove es violento, homófobo e irrelevante:

“No nos rendiremos a ninguna persona ni a ninguna organización que use la violencia contra un festival de cine que está luchando por su existencia sólo por ser un festival LGBT. Si Trengove hubiese asistido a la inauguración y presentado sus opiniones, lo admiraría mucho más. Somos conscientes de la presión sobre los artistas para que no vayan a Israel, y estoy feliz de que aquellos que son realmente famosos e importantes no se rindan a la violencia y asistan al festival “.

Es posible que Hochner se crea sus propias mentiras, y no estamos siendo sarcásticos. En Israel y en los Territorios Ocupados Palestinos, la normalidad es que el ciudadano judío medio, independientemente de su ideología, considere que la ocupación y el apartheid son problemas menores en los cuales nadie, y mucho menos un extranjero, debe inmiscuirse. Cualquier política activa contra la injusticia estructural que sufren los palestinos, incluyendo una acción tan pacífica como un boicot, es percibida como un ataque violento contra la identidad y la seguridad del estado de Israel. Pase lo que pase, el israelí siempre es la víctima. Y esa es quizá el principal problema que afronta la resolución del conflicto: la mayoría de la población israelí ha interiorizado la ocupación y el apartheid como algo normal.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Apartheid, BDS, Boicot a Israel, Boicot cultural, Ocupación, PinkWashing. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s