¡No hables de la ocupación, antisemita! El linchamiento mediático del periodista Joan Cañete Bayle y un artículo de Amira Hass

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Soldados israelíes impiden a un palestino transitar por una calle segregada sólo para judíos en Hebrón, Territorio Ocupado Palestino. Fuente: vídeo.

Anteayer, domingo 8 de enero, Fadi Al Qanbar, un palestino de los territorios ocupados por Israel, arrolló en Jerusalén Este a un grupo de soldados israelíes con un camión, matando a 4 de ellos. El primer ministro israelí, Bejamin Netanyahu, se apresuró a equiparar el atentado a los que el Estado Islámico (ISIS) ha perpetrado de forma indiscriminada contra la población civil de Berlín y Niza.

Joan Cañete Bayle, responsable de opinión de El Periódico, publicó esa misma tarde un artículo en el que trataba de contextualizar el atentado en el entorno de las políticas de ocupación y colonización que los palestinos sufren a manos de Israel desde hace décadas. El linchamiento mediático por parte de los defensores de esas políticas no se hizo esperar. Podéis ver sus reacciones en la sección de comentarios del propio artículo: las acusaciones más suaves que recibe son la de justificar el atentado (algo que en ningún momento hace Bayle) y la de apología del terrorismo. Muchos le acusan lisa y llanamente de antisemitismo. No faltan los insultos: algunos le llaman “ser vil y deleznable” o “animal injustificable”. No faltan tampoco los comentarios islamófobos de todo tipo. También podéis, si tenéis la paciencia de leer los comentarios, encontrar un clásico del supremacismo judío basado en los textos religiosos: la ocupación no existe; los ocupantes son los propios “árabes”, desde Marruecos a Irak; Cisjordania (parte del territorio palestino ocupado por Israel) se llama Judea (¡leed la Biblia, herejes!) y Jerusalén fue fundada por el rey David. Toda esa tierra, por tanto, pertenece a los judíos.

Entre los comentaristas hay viejos conocidos españoles del sionismo militante, como Pilar Rahola o José Luis Saliquet

Mención aparte merecen los ataques en Twitter de personajes tan ilustres como el Encargado de Asuntos Políticos de la Embajada de Israel en España

Como siempre, son los que defienden el racismo (apartheid israelí) los que acusan de racismo (antisemitismo) a quienes osan denunciarlo.

Carmelo Jordá, redactor del periódico de extrema derecha Libertad Digital, le ha dedicado un artículo al artículo de Cañete Bayle, definiéndolo como “una columna tan indescriptible como repugnante”. ¿Metaperiodismo? No, es hasbará, propaganda proisraelí que pretende mostrar que la violencia en Israel-Palestina nada tiene que ver con la ocupación o la colonización.

Curiosamente, algunos periodistas judíos israelíes van bastante más allá que Cañete Bayle en sus críticas al gobierno israelí por tratar de desmarcar el atentado del contexto en el que se produce: la ocupación, la colonización y el apartheid israelíes. ¿Serán también ellos antisemitas?

Os dejamos la traducción de un ejemplo: la columna de Amira Hass en el diario israelí Haaretz:

Por qué el último atacante en Jesrusalén no fue disuadido

Fadi al-Qanbar conocía todas las consecuencias de sus acciones -lo había visto muchas veces antes- pero los palestinos ven las represalias israelíes como parte natural de la política general hacia ellas, no como una respuesta.

Por Amira Hass, para Haaretz

Tanto si Fadi al-Qanbar planeó el ataque del domingo en Jerusalén o si fue una decisión tomada sobre la marcha, sabía exactamente qué castigo colectivo estaba reservado para su familia.

Él sabía que su cuerpo no sería devuelto a la familia para el entierro – un golpe particularmente humillante y doloroso. Sabía que los familiares serían arrestados de inmediato y golpeados mientras permanecíesen detenidos. Que algunos podrían ser despedidos de sus trabajos en Jerusalén Occidental. Y que sus parientes femeninas sin tarjeta de identidad israelí casadas con residentes de Jerusalén podrían verse expulsadas de sus hogares y separadas de sus hijos. Sabía que durante meses, y tal vez años, su familia sería acosada por la policía y las autoridades estatales [israelíes]. También sabía que la casa de su familia sería demolida. Todo esto ha sucedido a otros atacantes palestinos de Jerusalén Este.

Sólamente en su vecindario de Jabal Mukkaber, en los últimos seis meses de 2015, Israel destruyó tres hogares y selló otros dos. Todos pertenecían a familias de terroristas. “Sellado” significa verter hormigón en el hogar hasta sólo unos pocos centímetros por debajo del techo.

Según Hamoked – el Centro para la Defensa del Individuo – entre julio de 2014 y finales de diciembre de 2016, Israel demolió 35 hogares palestinos y selló otros siete; de ellos, seis y cuatro, respectivamente, estaban en Jerusalén Este [Territorio Ocupado, fuera de las fronteras israelíes].

El hecho de que los padres, niños, abuelos, sobrinas y sobrinos que perdieron sus hogares no tuviesen nada que ver con el ataque es irrelevante. Israel y sus jueces de la Corte Suprema consideran que la demolición es un castigo legítimo y un medida disuasoria efectiva contra quienes llevan a cabo un ataque terrorista.

Además, Qanbar seguramente sabía que sus hijos no sólo sufrirían la pérdida de su padre, sino que se volverían violentos o retraídos, y si están en edad escolar, su rendimiento académico se vería afectado, al igual que su salud. Sin embargo, todas esas consideraciones no lo disuadieron.

La disuasión que falló

Analistas y políticos israelíes encontraron todo tipo de razones por las que la disuasión fracasó en el caso de Qanbar: inspiración del Estado Islámico; ataque sorpresivo; ser un ex prisionero (una afirmación aparentemente falsa hecha por Hamas que los israelíes se apresuraron a adoptar), y la incitación de la Autoridad Palestina debida al posible traslado de la Embajada de los Estados Unidos a Jerusalén. Como de costumbre, las razones esgrimidas son erróneas y están mal planteadas.

Un grupo de soldados uniformados no es una visión neutra para un palestino. Esa es la apariencia y la vestimenta de aquellos que irrumpen en decenas de hogares palestinos cada noche, los que disparan a mujeres y menores de edad en los puestos de control, los que llevan a cabo ataques militares en la Franja de Gaza y que acompañan a las fuerzas de la Administración Civil para destruir cisternas, baños portátiles, chabolas y tiendas de campaña. Que los israelíes hayan borrado estos hechos de su agenda no significa que no existan.

Los israelíes dirán sin duda que sin estas medidas de disuasión, el número de atacantes palestinos sería mayor. O lo contrario – que debería haber más represión-. Los palestinos, sin embargo, ven las represalias israelíes como una parte natural de la política general hacia ellos, no como una respuesta. Cuando Israel no está demoliendo casas palestinas como una medida punitiva, está creando destrucción al no permitir la construcción y el desarrollo. Cuando no está arrestando a la gente por ataques letales o supuestamente planeados, arresta a los niños para intentar ahogar la lucha popular. Con o sin ataques letales, expande las colonias, estrangula la economía palestina y proyecta expulsiones forzadas de palestinos de aldeas y hogares en Jerusalén.

Por lo tanto, las razones por las que estos ataques individuales y no organizados no se transforman en una sublevación más amplia no se encuentran en la capacidad inherente de Israel de causar un dolor cada vez mayor. Por mucho que Hamas intente difundir este ataque como prueba de que la “intifada de Jerusalén” no ha muerto, es evidente que el público [palestino] en general no está interesado en eso. A pesar de su dispersión geográfica y social, y de sus líderes débiles ocupados en luchas internas, es patente la madurez política del público palestino, que sabe que un levantamiento es inevitable pero que debe esperar un momento más apropiado.

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Una respuesta a ¡No hables de la ocupación, antisemita! El linchamiento mediático del periodista Joan Cañete Bayle y un artículo de Amira Hass

  1. María Landi dijo:

    Reblogueó esto en Palestina en el corazóny comentado:
    A propósito del ataque individual de un joven palestino contra un grupo de soldados del ejército de ocupación israelí (en acción y emplazados en el territorio ocupado de Jerusalén Este), el blog “Mentiras sionistas” hace un comentario sobre las reacciones histéricas y patoteras al artículo mesurado y certero del periodista catalán Joan Cañete Bayle (con enlace a dicho artículo), y seguidamente transcribe la opinión sobre el hecho de la periodista israelí Amira Hass (traducida al castellano).
    Ver también otros dos análisis (en inglés) de otros dos israelíes:
    Isis attack theory suits Netanyahu well, but Jerusalem is not Berlin, de Nir Hasson: http://www.haaretz.com/israel-news/.premium-1.763866
    The truck attack that killed four Israeli soldiers in Jerusalem was not ‘terrorism’, de Jonathan Ofir: http://mondoweiss.net/2017/01/soldiers-jerusalem-terrorism/#sthash.aMLHe7fw.dpuf

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