Cine israelí: un lavado de cara al apartheid

BeefeaterUna de las características de gran parte de la producción cultural israelí es su uso como contribución a limpiar la imagen de las políticas de colonización y apartheid que su estado practica con la población palestina. Esta limpieza se lleva a cabo de muchas maneras. Una de ellas es la producción cinematográfica de cintas en las cuales, o bien se presenta una imagen normalizada y democrática del estado de Israel, ignorando totalmente la opresión a los palestinos, o bien se abordan temas conflictivos, pero presentando la postura israelí como dialogante, comprensiva y pacífica.

Si pensáis que la afirmación anterior es una exageración, no nos escuchéis a nosotros; escuchad al ex primer ministro israelí, Shimon Peres, en su alocución a los cineastas israelíes en el Festival de Cine de Haifa: “Estados Unidos ha impuesto su cultura a través del cine, vamos a imponer nuestra imagen a través de las películas, es vuestro deber.

Un buen ejemplo del trabajo de lavado de cara que el cine israelí presta al apartheid lo constituye la productora israelí Viceversa Films. Viceversa está fundada y dirigida por Gidi Avivi, un músico israelí convertido a productor de cine. Avivi fue durante un tiempo Jefe de la IDF Radio Station, la emisora del ejército israelí. Desde 2009, es el director del International Art Film Festival de Tel Aviv. Entre la filmografía de Viceversa Films, encontramos dos películas que ejemplifican perfectamente la competencia de Avivi como propagandista.

La primera, Running Movie, es una hermosa historia de superación personal, basada en la biografía de Ayele Seteng, un judío etíope que emigró a Israel. En Etiopía, dadas las condiciones económicas del país, Seteng no podía desarrollar sus capacidades como corredor de fondo. Israel le dio la oportunidad de convertirse en corredor profesional. Fue el participante de más edad en la maratón en las Olimpíadas de Pekín en 2008.

Cualquier espectador que haya visto el film en algún festival internacional, probablemente no estará al tanto de lo que, precisamente, no cuenta el documental: otro atleta, el palestino Nader Al Masri, clasificado también para la maratón de Pekín, no pudo correr la maratón de Belén de 2014 porque Israel no le dio permiso para salir de Gaza. ¿La razón? Según el ejército israelí, el corredor palestino no cumplía con ninguno de los requisitos establecidos para permitir a los palestinos cruzar el bloqueo y salir de Gaza. Punto. El espectador al que nos referíamos antes saldrá de la proyección con la relajante sensación que produce la catarsis, sin entender demasiado bien qué tiene tanta gente contra un país, Israel, que invierte sus recursos en ayudar a que gente como el corredor etíope cumpla sus sueños.

La segunda película, East Jerusalem/West Jerusalem, es un bonito documental sobre la voluntad de los artistas israelíes de tender puentes con los palestinos para alcanzar la paz. Su director, Henrique Cymerman, es un periodista israelí bastante conocido por poner parte de su trabajo al servicio de la propaganda israelí. No es que disimule mucho. Aquí podemos ver una conferencia suya en un curso de hasbará (propaganda a favor de la postura israelí) organizado por la Universidad de Tel Aviv. También dio una conferencia en las jornadas Water Law 2014, Congreso Internacional de Derecho al Agua, en Alicante. Tenía por título El milgaro del agua en Israel. No sabemos si se refería como milagro al hecho de que Israel lleve robando impunemente a los palestinos el acceso al agua desde hace décadas sin que nadie, salvo los palestinos, se queje demasiado.

East Jerusalem/West Jerusalem es un documental sobre la grabación de un álbum protagonizada por David Broza, un conocido músico israelí. Broza acudió a un estudio palestino en Jerusalén Este, territorio ocupado por Israel desde 1967, a grabar junto a otros músicos su álbum con la intención de, según sus palabras, cumplir su “viejo sueño de usar la música para tender puentes entre palestinos e israelíes”. Parece que, para David Broza, la ocupación es una magnífica oportunidad para tender puentes con los ocupados. El documental obvia que cientos de miles de palestinos de Cisjordania tienen restringido el acceso a Jerusalén Este, la ciudad que Israel les robó en 1967; que el gobierno israelí lleva a cabo desde hace años una política deliberada de limpieza étnica en la ciudad; y que los habitantes palestinos que quedan en Jerusalén Este son acosados y atacados a diario por los colonos israelíes. Pero, ¿a quién que no esté al tanto de la situación puede importarle todo esto después de ver una película tan bonita?

El Beefeater Inedit Film Festival, evento dedicado al cine documental musical que se celebra en varias ciudades españolas entre octubre y noviembre, proyecta este año la película Never turn your back on Sparks (Nunca des la espalda a los Sparks), otra simpática comedia de la productora Viceversa Films. Los que vayáis al festival, recordad lo guay que es Israel la próxima vez que os pidáis un gin tonic.

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Una respuesta a Cine israelí: un lavado de cara al apartheid

  1. autocritico dijo:

    muy bueno y cierto. en cualquier caso, israel no necesita impregnar su hasbará en sus pelis, ya se encarga hollywood de hacerlo en cada peli y serie. En la gran mayoría hay productores judíos, actores judíos y/o guionistas judíos… y, en todos los casos, el protagonista no sólo es judío, sino que este es un hecho, por lo visto, muy relevante que debe ir comentando en cada situación. Cuando sales del cine, te da la sensación de que EEUU está llena de judíos, algo falso.
    Si a esto le sumamos que en muchas ocasiones, estos judíos son prosionistas y recuerdan su vínculo con israel y las centenas de pelis de nazis, recordando en cada momento quienes fueron (son) las víctimas… y añadimos las cientos de pelis donde los musulmanes/árabes son los terroristas, el círculo se cierra:
    “Todos los judíos son guays, buena gente y/o víctimas. Quien ose criticar a israel es un antisemita. Punto”. “(Todos) Los musulmanes nos odian”

    PD el Cymmerman es un propagandista de cuidado. Un lobo con piel de cordero. Una vez vi una “entrevista” que le hizo a Pilar Rahola que daban arcadas. Este tío nos ha metido propaganda a punta pala en el TD de Antena 3 que daba gusto (aunque, por lo visto, A3 no le importaba que un judío residente en israel (y, probablemente, con nacionalidad israelí) fuera quien “informara” sobre el “conflicto”).
    PPD Al final se te coló una errata: “recirdad” = “recordad”

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