¿ALTERNATIVA AL BOICOT?

Los palestinos de los territorios ocupados por Israel soportan desde hace décadas un régimen de colonización y apartheid.

Desde la limpieza étnica de 1948, base de la fundación del estado de Israel, y en la que más de 700.000 palestinos fueron expulsados de su tierra, las cosas han cambiado poco. Actualmente, más de 3.700.000 palestinos viven en los territorios ocupados, 2.300.000 en Cisjordania y 1.400.000 en la Franja de Gaza. No contamos aquí a los palestinos que viven refugiados en otros países, principalmente Jordania, Líbano y Siria, ni a los palestinos de la Diáspora, que huyeron de Oriente Medio a países de todo el mundo.

Gaza está bloquedada por tierra mar y aire por el ejército israelí, con la ayuda de la dictadura militar egipcia, de modo que sus habitantes sufren carencias de los productos más básicos de subsistencia, ya no digamos de los necesarios para poder desarrolar una economía normal. Además, sufre periódicamente operaciones de castigo mediante bombardeos masivos del ejército israelí. La última fue el verano pasado. Solo en esa operación, las tropas israelíes mataron a más de 2100 personas, la mayoría civiles, incluyendo a más de 500 niños.

Cisjordania y Jerusalén Este son todavía objeto de limpieza étnica: Israel sigue expropiando a día de hoy sistemáticamente tierras palestinas, en las que construye colonias exclusivas para judíos israelíes. Los palestinos despojados son relegados a vivir en un complejísimo rompecabezas de “zonas”, similares a los bantustanes que diseñó el gobierno sudafricano para implementar la segregación de la población negra durante el régimen del apartheid. Esas zonas están frecuentemente aisladas entre ellas, y los palestinos pueden entrar o salir de ellas dependiendo del humor que los soldados israelíes del control militar de turno tengan ese día.

Mapa de las diferentes zonas en los territorios ocupados.

Mapa de las diferentes zonas en los territorios ocupados de Cisjordania y Jerusalén Este.

Las dos máximas reivindicaciones del pueblo palestino se pueden resumir, sintetizando mucho, en dos aspectos: la retirada de Israel de los territorios ocupados y el retorno de los refugiados a sus tierras de origen. Ambas reivindicaciones están avaladas y reconocidas por el derecho internacional.

¿Qué pueden hacer los palestinos ante la política de apartheid y colonización israelí? Tradicionalmente, los pilares básicos de la respuesta palestina ante las constantes agresiones israelíes han sido las siguientes: ejercer la resistencia armada, tratar de negociar con Israel, recurrir a la diplomacia internacional y llevar a cabo acciones de resistencia civil pacíficas.

La resistencia armada

Hay dos razones básicas por las cuales la resistencia armada jamás ha funcionado y, probablemente, jamás funcionará. Por un lado, la enorme superioridad militar israelí. Por otro, la criminalización de los grupos armados palestinos por parte de las grandes potencias occidentales, que han apoyado siempre a Israel en sus esfuerzos por hacer pasar por violentos a los palestinos cuando tratan de responder a los ataques israelíes. Como ejemplo, la Unión Europea incluyó a Hamás, el partido que ganó las últimas elecciones palestinas, en su lista de organizaciones terroristas. Y no, Israel no está incluido en esa lista.

Algunas de las acciones armadas palestinas, todo hay que decirlo, superaron lo admisible como concepto de resistencia, dirigiéndose de forma indiscriminada contra la población civil israelí. Nada, por otro lado, que las milicias y el ejército de Israel no lleven haciendo desde antes incluso de la fundación de su estado, de forma sistemática y generalizada contra la población palestina. 

Escarmentados de la inutilidad de una confrontación bélica con el poderoso ejército de Israel, las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, milicia del actual partido gobernante en Cisjordania, Al Fatah, renunció hace más de ocho años a la lucha armada. No así Hamás, partido gobernante de Gaza, que en ocasiones continúa respondiendo con su escaso arsenal a los ataques militares israelíes. Aún así, Hamás renunció también hace nueve años a llevar a cabo atentados en Israel.

Las negociaciones con Israel

Las negociaciones con Israel tampoco han funcionado nunca. Con un equilibrio de fuerzas y apoyos enormemente favorable a Israel, los palestinos siempre acuden a la mesa de negociaciones con una pistola en la cabeza. Si algo nos enseña el pasado, es que Israel solo usa las negociaciones como maquillaje de cara a la opinión pública internacional. En la práctica, ningún gobierno israelí, independientemente de qué partidos gobiernen, ha llegado a plantear la más mínima concesión real en ninguna de las reivindicaciones palestinas.

Sobre el tema de la retirada de las colonias no hay más que aprender a contar: las colonias israelíes siguen creciendo. Hasta hace pocos años, los líderes israelíes justificaban la ocupación apelando a la seguridad: su argumento era que la ocupación era necesaria para proteger la frontera de Israel de los “terroristas” palestinos. Cuando llegase la solución de los dos estados, la ocupación desaparecería. Así, por ejemplo, negaban que el muro del apartheid fuera una demarcación de fronteras unilateral. Ahora ya no se molestan ni en disimular. Hace dos días, el presidente de Israel, Reuven Rivlin, declaraba tranquilamente que el derecho de Israel sobre los territorios ocupados “no es debatible”.

En cuanto al derecho al retorno de los refugiados, Israel siempre ha negado que exista ese derecho. Sin más.

La diplomacia internacional

¡Ah, sí! La diplomacia internacional. Ahí es donde los palestinos han cosechado alguno de sus pocos éxitos. Las Naciones Unidas, de hecho, reconocen como legítimas las dos grandes reivindicaciones palestinas. Una primera resolución, la 194 de la Asamblea General, reconocía el derecho de retorno de los palestinos expulsados tras la primera limpieza étnica de 1948. Tras la segunda ola de expansión colonial israelí en 1967, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 242, instando a Israel a retirarse de los territorios ocupados y reconociendo de nuevo el derecho de retorno a los refugiados palestinos. Curiosamente, EEUU votó a favor de esa resolución. La reacción de Israel fue la esperada: ignorarla soberanamente.

Desde entonces, la Asamblea General ha aprobado innumerables resoluciones y declaraciones de apoyo a la causa palestina. Pero en el Consejo de Seguridad, donde se votan las decisiones vinculantes (de obligado cumplimiento, auque eso a Israel le da igual), EEUU ha ejercido su derecho de veto para bloquear cualquier resolución que ponga en peligro la continuidad de la limpieza étnica y el apartheid que practica Israel.

La resistencia civil pacífica.

Las demostraciones civiles pacíficas que los palestinos llevan a cabo para reivindicar sus derechos son variadas y numerosas. Quizá la más conocida es la Marcha de los Viernes, celebrada cada semana en la aldea de Bil’in para protestar contra el muro del apartheid construido por Israel, que separa la población de sus tierras de cultivo. El nivel de represión del ejército contra los manifestantes de Bil’in ha sido tan brutal desde sus comienzos, que varios activistas pro derechos humanos israelíes y de otros países tratan de acompañar a los palestinos en su marcha para tratar de refrenar la violencia de los soldados. En palabras de Shai Pollack, director de cine israelí y activista contra el muro:

Los primeros días, los habitantes de Bil´in se manifestaban solos. Docenas de personas resultaban heridas y detenidas. […] Entonces comenzamos a sumarnos con los internacionales, para tratar de disminuir el nivel de violencia suponiendo que las órdenes que el ejército tenía para reprimir a los palestinos cambiarían cuando supiesen que había israelíes junto a ellos.”

Como nos explica Alberto Arce, periodista:

“Shai Pollack, junto a sus amigos israelíes y extranjeros se equivocaba. El nivel de violencia no disminuyó sino que, por el contrario, aumentó. El 13 de marzo de 2009, el ejército israelí disparó una bomba de gas lacrimógeno que impactó directamente sobre el ojo derecho de Tristan Anderson, un activista norteamericano del International Solidarity Movement (ISM) que se encuentra en coma desde entonces. El 17 de abril de 2009, Bassem Abu Rahme murió frente a las cámaras. Se manifestaba, como siempre, sin el más mínimo atisbo de violencia. Es el manifestante número 18 asesinado en manifestaciones no violentas contra el Muro.”

Otro caso de brutalidad contra la movilización pacífica que saltó a la prensa fue el de la activista estadounidense Rachel Corrie, que murió aplastada por una excavadora del ejército cuando trataba de impedir la demolición de una casa palestina en la franja de Gaza. El ejército israelí fue llevado a los tribunales israelíes debido a la presión internacional. Y absuelto.

Por no aburrir, os dejamos un último ejemplo de lo que hace Israel con los Gandhi palestinos. Ashraf Abu Rahma también fue detenido en una manifestación pacífica contra el muro en Nilin, Cisjordania. El vídeo que enlazamos fue grabado por una niña de 14 años desde la ventana de su casa. Dos semanas después, el ejército israelí detuvo a su padre.

La historia, pues, demuestra a los palestinos que la lucha armada, las negociaciones con Israel, la diplomacia internacional y la protesta civil pacífica no han surtido efecto sobre el apartheid y la colonización israelíes. Es más, ven en los últimos años cómo las colonias crecen y el régimen de apartheid se endurece.

Boicot, Desinversiones y Sanciones

Ante esta situación, su último recurso nació hace 10 años, de la mano de más de 170 organizaciones palestinas. Se trata del movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), y se basa en el modelo que sirvió para obligar a la Sudáfrica racista a renunciar a su política de segregación de la población negra. La idea básica es lograr que la comunidad internacional haga con Israel lo que hizo con Sudáfrica. Y sabedores de que los gobiernos, especialmente los occidentales, no van a mover un dedo para frenar a Israel, hacen un llamamiento a la sociedad civil de todo el mundo para sumarse al BDS. En el enlace anterior tenéis una versión en castellano de su llamamiento, explicando sus objetivos.

La poderosa máquina de propaganda israelí lleva años lanzando el mensaje de que apoyar el BDS es un acto de antisemitismo: no se boicotea a Israel por sus políticas de colonización y apartheid, si no por odio visceral a los judíos. A propósito del caso Matisyahu en España, hemos visto lo lejos que estamos todavía de que este instrumento, el BDS, se convierta en una herramienta normalizada. Y, por cierto, hemos visto también el miedo que infunde a mucha gente ser acusada de antisemita, aunque la acusación sea injusta.

No es que esperásemos que PP o PSOE, tradicionales aliados de Israel, se posicionasen a favor del BDS, pero nos ha sorprendido la reticencia que han mostrado algunos partidos y personalidades que no se cansan de repetir, a quien quiera escucharles, su apoyo a la causa del pueblo palestino.

Sirva de muestra el caso de la cantante Amparo Sánchez, más conocida como Amparanoia, que, siendo firmante del BDS, publicó una carta cuestionando el boicot. O el del partido político valenciano Compromís, aparentemente incansable en su defensa del pueblo palestino que, si bien comenzó apoyando el boicot, rectificó cuatro días después, llegando a tachar de “apartheid”, en boca de su líder Mónica Oltra, el boicot de BDS a Matisyahu.

¿La alternativa al BDS?

El movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones es una apelación directa del pueblo palestino a la conciencia de todos aquellos que piensen que la colonización y el apartheid israelíes suponen una injusticia. Si el movimiento BDS no se extiende en los próximos años, los palestinos habrán experimentado el fracaso de todos su intentos de alcanzar la libertad por vías pacíficas. Si esa llamada a la sociedad civil no es escuchada, los palestinos se hallarán, de nuevo, ante otro callejón sin salida. Y sabrán, por cierto, que han sido abandonados no solo por los gobiernos y la diplomacia internacional, sino por todo el mundo. ¿Es demasiado aventurado avanzar que, ante el enésimo fracaso, retomar la lucha armada sea la única salida que vean?

Invitamos a todos aquellos que en sus declaraciones y discursos defienden la causa palestina, pero critican o se niegan a apoyar los llamamientos del movimiento BDS, a que expliquen a los palestinos qué alternativa hay para acabar con la colonización y el apartheid israelíes. Seguro que tienen muchas ideas que a los palestinos no se les han ocurrido antes.

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