Por qué un boicot académico a Israel

UniversidadTelAviv

El movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS) ha suscitado en los últimos años una fuerte polémica entre quienes lo defienden y quienes lo denigran (y, más recientemente, tratan de criminalizarlo). Casi todo el mundo entiende el boicot comercial, el modelo más usado en todo el mundo para tratar de frenar determinadas injusticias. Nestlé, Coca-Cola, Nike y un sinfín de marcas comerciales han sido boicoteadas por su implicación en la violación de los Derechos Humanos.

Más difícil de entender es el boicot académico para quien no esté familiarizado con la vinculación de las universidades israelíes con el ejército. Aunque los detractores del BDS no se cansan de repetir que es un atentado a la libertad de expresión o de cátedra, o un obstáculo a la libre circulación del conocimiento científico, lo cierto es que las directrices PACBI que la sociedad civil palestina ha dictado para implementar un boicot académico justo y eficaz en su lucha contra la ocupación y el apartheid están bien claras para quien quiera molestarse en leerlas. Uno de sus principios es que “la mera pertenencia de académicos israelíes a una institución académica israelí no es motivo para aplicar el boicot.” Por ejemplo.

¿Por qué boicotear a una universidad israelí? Hay varias razones. Algunas universidades israelíes, como la de Ariel, están construidas en las colonias, en los Territorios Palestinos Ocupados. Miles de palestinos fueron expulsados de sus tierras por la fuerza para que miles de judíos israelíes puedan vivir su vida de colonos, étnica y culturalmente pura. Sus hijos, claro está, necesitan ir a la universidad. ¿Es una locura boicotearla? Preguntádselo a los cientos de profesores universitarios israelíes que en 2010 pidieron que no fuese reconocida oficialmente como universidad

Otras universidades israelíes son en realidad el brazo científico del ejército israelí. El profesor Isaac Ben Israel, Director del Programa de Estudios de Seguridad de la Universidad de Tel Aviv lo tiene claro, y presume de ello: “La I+D militar en Israel no existiría sin las universidades; ellas llevan a cabo las investigaciones científicas básicas que posteriormente son desarrolladas por la industria militar o por el ejército.

Muchos estudiantes y profesores universitarios israelíes ponen sus conocimientos científicos al servicio de una maquinaria de guerra que ha convertido la vida de millones de palestinos en una pesadilla desde hace décadas, y que exporta su tecnología militar a medio planeta, incluyendo a algunos de los regímenes dictatoriales más brutales del mundo. Los drones que asesinan a miles de palestinos en Gaza, los bulldozers blindados que arrasan viviendas, pozos y campos de cultivo palestinos para expandir las colonias, el equipamiento militar del Muro del Apartheid que implementa la segregación étnica de la población palestina en Cisjordania, y un largo etcétera de “avances” tecnológicos de aplicación militar proviene de las universidades israelíes. Un buen ejemplo es el instituto universitario Technion. La traducción del artículo  de Shimrit Lee, en la publicación 972Mag que os dejamos a continuación lo explica mejor de lo que nosotros podemos hacerlo: libertad académica al servicio de la violación sistemática de los Derechos Humanos. La fuente original en inglés, aquí.


Destacada universidad de Israel promociona la industria militar del país en todo el mundo

Un nuevo curso universitario en el Instituto Tecnológico Technion de Israel enseña a los estudiantes cómo publicitar y comercializar la industria militar de Israel a nivel global.

Por Shimrit Lee, para 972Mag.

Al contrario de lo que mucha gente cree, el complejo militar-industrial de Israel no se implementa solamente a través del gobierno y los fabricantes de armas israelíes. La universidad, una esfera vista a menudo como un bastión de la libertad de expresión, independiente de los intereses corporativos, desempeña un papel crucial, aunque menos visible, en el stablishment. Su complicidad con la violencia no debe ser ignorada.

Es por eso que el jueves por la tarde me uní a un pequeño grupo de activistas de la Coalición de Mujeres por la Paz en Tel Aviv para protestar por un nuevo programa organizado por el Instituto de Tecnología Technion-Israel de Haifa, la principal universidad de investigación de Israel, en el exterior de su campus en el barrio Sarona de la ciudad de Tel Aviv.

El programa de tres meses, titulado “Estrategia de Defensa para Mercados Internacionales“, se centra en cómo publicitar y comercializar la industria militar de Israel a nivel global. Esta es la segunda vez que el curso, diseñado para ejecutivos, abogados, consultores e investigadores en el campo de las exportaciones militares, está siendo ofrecido por el Technion. Los talleres se centraron en la reglamentación de las exportaciones, la guerra cibernética, la seguridad nacional, las estrategias de comunicación comercial y los estudios de casos de Sudáfrica y la India.

Cuando los asistentes pasaron por delante de la modesta manifestación, algunos se detuvieron con curiosidad para leer nuestras pancartas y preguntar por qué estábamos allí. Otros se mostraron más a la defensiva. Un hombre incluso nos amenazó con una pistola dentro de sus pantalones, mientras agitaba un puntero láser apuntando a nuestras caras y murmurando que nos “borraría”.

No pude dejar de notar la ironía en la elección de sus palabras, ya que el borrado – de vidas, de derechos y de la historia – era exactamente por lo que habíamos ido a protestar. La industria militar es la más importante en Israel, lo que significa que ha sido en gran medida inmune a las críticas. Sin embargo, recientemente ha sido objeto de un mayor escrutinio por su papel en la exportación de armas a regímenes represivos.

En enero, un grupo de abogados israelíes de derechos humanos presentó una petición urgente a la Corte Suprema de Israel pidiendo el fin de las exportaciones militares israelíes a Birmania, destacando la persecución sistemática en ese país de la minoría étnica rohingya, compuesta por 1,2 millones de personas. Eitay Mack, un abogado de derechos humanos con sede en Jerusalén que participó en la petición, inició una demanda para abrir investigaciones criminales contra funcionarios israelíes que participaron en acuerdos de armas con el brutal régimen dictatorial de Augusto Pinochet, responsable del asesinato, desaparición y torturas de decenas de miles de ciudadanos chilenos entre 1973 y 1990.

Israel también ha sido cómplice en el mantenimiento de los lazos comerciales y militares con las milicias de Sudán del Sur en la sangrienta guerra civil en curso, con el gobierno de Sudáfrica durante el apartheid y con el gobierno hutu mientras llevaba a cabo el genocidio contra la población tutsi de Ruanda.

Sin embargo, la complicidad de los académicos israelíes en estos y otros conflictos es poco visible. Es hora de que eso cambie, dice Shahaf Weisbein, de la Coalición. “La protesta intentó hacer más visible el militarismo en la universidad“, dice Shahaf. “A través de la universidad, la industria armamentista puede presentarse como promotora de avances tecnológicos y teóricos, desconectada de cualquier efecto violento sobre el terreno“.

En diciembre, Hamushim -un brazo de la Coalición que investiga la industria de seguridad de Israel- lanzó una campaña de Hannukah que incluyó ocho pequeñas acciones dirigidas a concienciar sobre el tema de la industria armamentística, que incluía una condena a la Liga Anti-Difamación [ADL] por financiar el entrenamiento de fuerzas de seguridad estadounidenses en Israel. Esta semana, el grupo lanzó una campaña de envío de cartas a Technion, exigiendo que la universidad cancelara el curso en el futuro y evitara “adentrarse en el militarismo dentro de la universidad“.

La estrategia de defensa para los mercados internacionales” puede ser un nuevo curso, dice Shahaf, pero esta no es la primera vez que el Technion se ha coordinado con la industria militar.

La universidad desarrolló el bulldozer Caterpillar D9, controlado a distancia, utilizado por el ejército israelí para demoler casas palestinas. Electro-Optics Research & Development (EORD), filial de la universidad, fabricó el “Scream“, un arma acústica que “crea niveles de sonido insoportables para los seres humanos a distancias de hasta 100 metros”. Este arma “no letal” de control de multitudes se utiliza principalmente para reprimir las manifestaciones no violentas en los territorios palestinos ocupados.

En 2013, Meir Shalit, director académico del curso Technion, se vio obligado a renunciar a su cargo como jefe de departamento de exportaciones del Ministerio de Defensa después de supervisar un envío de armas a Francia, que terminó en China, contraviniendo las regulaciones del comercio de armas de los Estados Unidos.

Lo más preocupante es, quizá, el estrecho vínculo de Technion con Elbit Systems, la compañía de armas y seguridad más importante de Israel, responsable del 85% de los drones utilizados por el ejército israelí, así como del sistema de vigilancia electrónica del muro de separación israelí en Cisjordania [declarado ilegal por el Tribunal de La Haya]. Según el investigador Shir Hever, el Instituto Technion de Haifa abrió un centro de investigación electroóptica con Elbit, y Technionentrena expresamente a los estudiantes para que trabajen en Elbit“.

En la izquierda israelí, a menudo se piensa en la resistencia al militarismo sólo en términos de rechazo a servir en el ejército. Pero Sahar Vardi, un activista antimilitarista, dice que la universidad es a menudo pasada por alto como un espacio efectivo para movilizar militarmente a estudiantes y profesores.

Este proyecto puede alimentar la discusión en torno al boicot académico de las instituciones israelíes cuando se introduce en el ámbito internacional“, dijo.

Al final de la protesta del jueves, el director del curso salió, claramente irritado, con dos policías a su lado. Sahar describió la confrontación que siguió como un éxito: “Organizar algún tipo de acción contra un ejemplo tan contundente de la complicidad universitaria servirá como una fuerza revitalizante para otras mayor acciones respecto a este tema“, dijo.


Shimrit Lee es doctorando en la Universidad de Nueva York, centrado en la visualización del militarismo y la mercantilización de la guerra en Israel/Palestina.

 

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Un ingenuo editorial de Haaretz sobre el BDS.

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A propósito de la nueva ley que el Parlamento israelí ha aprobado prohibiendo la entrada a Israel de activistas del movimiento internacional de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), el diario israelí Haaretz ha publicado hoy un editorial que puede parecer muy crítico a quienes no estén familiarizados con la realidad de la ocupación, la colonización y el régimen de apartheid que Israel impone a millones de palestinos, o con la ideología racista que impregna al gobierno,  a gran parte la opinión pública y a la práctica totalidad de los medios de comunicación israelíes. Por el contrario, el artículo peca, cuando menos, de ingenuo.

En primer lugar, el editorial habla de modo genérico de aquellos que “buscan la destrucción de Israel”, sin especificar quiénes son. Está imprecisión resulta difícil de entender en un artículo en el que ninguno de los actores nombrados (activistas del BDS, judíos de la diáspora que se oponen a la ocupación y funcionarios y políticos de las instituciones de la Unión Europea) ha abogado ni aboga por la destrucción de Israel. La ambigüedad parece destinada, por tanto, a dejar claro que la línea editorial del diario encaja con la solución de dos estados en contraposición a la de un estado binacional en la que judíos y palestinos convivan juntos en igualdad de derechos en un único territorio compartido.

En segundo lugar, el editorial aborda únicamente las dificultades a las que Israel puede enfrentarse con la aprobación de la ley, obviando los efectos que esta medida tendrá sobre los palestinos que malviven en los Territorios Ocupados. Los activistas a los que se prohibirá la entrada no suelen tener la más mínima intención de viajar a Israel; lo hacen para poder entrar a los Territorios Ocupados, cuya única vía de acceso es Israel. La ley impedirá que cientos de personas que trabajan, por ejemplo, en proyectos de cooperación con ONGs o instituciones oficiales en Palestina puedan seguir haciéndolo. Se trata, en definitiva, de aislar todavía más a la población palestina ocupada. Aunque Haaretz no se dé por enterado, la medida está pensada principalmente para mandar un mensaje bien claro a los palestinos: no podéis salir del gueto en el que os hemos encerrado y, a partir de ahora, solo vamos a dejar entrar a quienes no se muestren demasiado activos contra nuestra política de apartheid. Olvidaos, pues, de la solidaridad internacional efectiva.

Lo anterior no es una crítica al diario Haaretz, el único medio corporativo israelí que todavía critica abiertamente la ocupación y el apartheid. Lo anterior son tan solo dos ideas; os dejamos con la traducción del editorial para que os hagáis las vuestras. Podéis leer el original aquí.

La nueva prohibición de viajar a Israel: boicoteando la verdad.

La nueva ley favorece a quienes buscan la destrucción de Israel y penaliza a quienes apoyan su existencia, pero se oponen a la ocupación.

La Knesset (Parlamento Israelí) aprobó en segunda y tercera lecturas un proyecto de ley presentado por los diputados Bezalel Smotrich (Habayit Hayehudi) y Roy Folkman (Kulanu) que prohíbe las visas de entrada y residencia a los no israelíes que pidan un boicot económico, cultural o académico a Israel o a “un área bajo su control”, es decir, las colonias [Territorios Ocupados Palestinos].

La ley es otra muestra de la tendencia del gobierno nacionalista de derechas a convertir a Israel en un bastión contra cualquier persona que opte por oponerse a la política israelí actual mediante el uso de un instrumento legítimo de protesta no violenta en una sociedad democrática: el boicot.

A partir de ahora, la entrada a Israel estará prohibida a no israelíes o a personas sin visado de residencia permanente si ellos, o la organización o entidad a la que representen, “ha emitido de forma expresa un llamamiento público de boicot a Israel” o “se ha comprometido a participar en un boicot” de los productos producidos, por ejemplo, en las colonias. La prohibición se aplicará a menos que el ministro del Interior decida darle a esa persona una visa especial.

Por lo tanto, la coalición de Netanyahu continúa borrando intencionadamente los límites de 1967 [la frontera reconocida internacionalmente], obrando en realidad a favor de aquellos que buscan destruir completamente al estado soberano de Israel, y penalizando a los que apoyan su existencia, pero se oponen a la ocupación. Entre estos últimos hay muchos judíos de todo el mundo que trabajan por la existencia del Estado de Israel junto a un Estado palestino oponiéndose a las colonias. De ahora en adelante, de modo absurdo, estas personas también tendrán prohibida la entrada en Israel, que se define como el estado de todo el pueblo judío.

No sólo la relación con los judíos de la diáspora está en peligro a causa de la nueva ley; también lo están los lazos diplomáticos. En el debate de 2011 sobre la ley de boicot, el asesor legal del Ministerio de Relaciones Exteriores señaló, ante la posibilidad de negar la entrada a Israel a personas partidarias del boicot que “la ley podría dañar los lazos de Israel con la Unión Europea”.

De hecho, la UE y algunos de sus países miembros ahora diferencian entre Israel y los Territorios [Ocupados] en términos de financiación, marcado de productos e importaciones agrícolas. ¿Prohibirá ahora Israel la entrada a líderes y funcionarios de la UE? ¿Excluirá a los líderes de países que diferencian entre Israel y los Territorios?

El propósito de la ley no es proteger a Israel, sino proteger la colonización. Tiene la intención de dañar a los opositores al régimen y asustarlos mediante la confección de listas negras y la imposición de sanciones. Smotrich, uno de los redactores de la ley, explicó: “¿Qué dice esta ley después de todo? Una persona sana que ama a los que lo aman y odia a los que lo odian no pone la otra mejilla”. En este caso, Israel ha hecho exactamente lo contrario: ha abofeteado a los que lo aman y fortalecido a los que lo odian.

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¡No hables de la ocupación, antisemita! El linchamiento mediático del periodista Joan Cañete Bayle y un artículo de Amira Hass

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Soldados israelíes impiden a un palestino transitar por una calle segregada sólo para judíos en Hebrón, Territorio Ocupado Palestino. Fuente: vídeo.

Anteayer, domingo 8 de enero, Fadi Al Qanbar, un palestino de los territorios ocupados por Israel, arrolló en Jerusalén Este a un grupo de soldados israelíes con un camión, matando a 4 de ellos. El primer ministro israelí, Bejamin Netanyahu, se apresuró a equiparar el atentado a los que el Estado Islámico (ISIS) ha perpetrado de forma indiscriminada contra la población civil de Berlín y Niza.

Joan Cañete Bayle, responsable de opinión de El Periódico, publicó esa misma tarde un artículo en el que trataba de contextualizar el atentado en el entorno de las políticas de ocupación y colonización que los palestinos sufren a manos de Israel desde hace décadas. El linchamiento mediático por parte de los defensores de esas políticas no se hizo esperar. Podéis ver sus reacciones en la sección de comentarios del propio artículo: las acusaciones más suaves que recibe son la de justificar el atentado (algo que en ningún momento hace Bayle) y la de apología del terrorismo. Muchos le acusan lisa y llanamente de antisemitismo. No faltan los insultos: algunos le llaman “ser vil y deleznable” o “animal injustificable”. No faltan tampoco los comentarios islamófobos de todo tipo. También podéis, si tenéis la paciencia de leer los comentarios, encontrar un clásico del supremacismo judío basado en los textos religiosos: la ocupación no existe; los ocupantes son los propios “árabes”, desde Marruecos a Irak; Cisjordania (parte del territorio palestino ocupado por Israel) se llama Judea (¡leed la Biblia, herejes!) y Jerusalén fue fundada por el rey David. Toda esa tierra, por tanto, pertenece a los judíos.

Entre los comentaristas hay viejos conocidos españoles del sionismo militante, como Pilar Rahola o José Luis Saliquet

Mención aparte merecen los ataques en Twitter de personajes tan ilustres como el Encargado de Asuntos Políticos de la Embajada de Israel en España

Como siempre, son los que defienden el racismo (apartheid israelí) los que acusan de racismo (antisemitismo) a quienes osan denunciarlo.

Carmelo Jordá, redactor del periódico de extrema derecha Libertad Digital, le ha dedicado un artículo al artículo de Cañete Bayle, definiéndolo como “una columna tan indescriptible como repugnante”. ¿Metaperiodismo? No, es hasbará, propaganda proisraelí que pretende mostrar que la violencia en Israel-Palestina nada tiene que ver con la ocupación o la colonización.

Curiosamente, algunos periodistas judíos israelíes van bastante más allá que Cañete Bayle en sus críticas al gobierno israelí por tratar de desmarcar el atentado del contexto en el que se produce: la ocupación, la colonización y el apartheid israelíes. ¿Serán también ellos antisemitas?

Os dejamos la traducción de un ejemplo: la columna de Amira Hass en el diario israelí Haaretz:

Por qué el último atacante en Jesrusalén no fue disuadido

Fadi al-Qanbar conocía todas las consecuencias de sus acciones -lo había visto muchas veces antes- pero los palestinos ven las represalias israelíes como parte natural de la política general hacia ellas, no como una respuesta.

Por Amira Hass, para Haaretz

Tanto si Fadi al-Qanbar planeó el ataque del domingo en Jerusalén o si fue una decisión tomada sobre la marcha, sabía exactamente qué castigo colectivo estaba reservado para su familia.

Él sabía que su cuerpo no sería devuelto a la familia para el entierro – un golpe particularmente humillante y doloroso. Sabía que los familiares serían arrestados de inmediato y golpeados mientras permanecíesen detenidos. Que algunos podrían ser despedidos de sus trabajos en Jerusalén Occidental. Y que sus parientes femeninas sin tarjeta de identidad israelí casadas con residentes de Jerusalén podrían verse expulsadas de sus hogares y separadas de sus hijos. Sabía que durante meses, y tal vez años, su familia sería acosada por la policía y las autoridades estatales [israelíes]. También sabía que la casa de su familia sería demolida. Todo esto ha sucedido a otros atacantes palestinos de Jerusalén Este.

Sólamente en su vecindario de Jabal Mukkaber, en los últimos seis meses de 2015, Israel destruyó tres hogares y selló otros dos. Todos pertenecían a familias de terroristas. “Sellado” significa verter hormigón en el hogar hasta sólo unos pocos centímetros por debajo del techo.

Según Hamoked – el Centro para la Defensa del Individuo – entre julio de 2014 y finales de diciembre de 2016, Israel demolió 35 hogares palestinos y selló otros siete; de ellos, seis y cuatro, respectivamente, estaban en Jerusalén Este [Territorio Ocupado, fuera de las fronteras israelíes].

El hecho de que los padres, niños, abuelos, sobrinas y sobrinos que perdieron sus hogares no tuviesen nada que ver con el ataque es irrelevante. Israel y sus jueces de la Corte Suprema consideran que la demolición es un castigo legítimo y un medida disuasoria efectiva contra quienes llevan a cabo un ataque terrorista.

Además, Qanbar seguramente sabía que sus hijos no sólo sufrirían la pérdida de su padre, sino que se volverían violentos o retraídos, y si están en edad escolar, su rendimiento académico se vería afectado, al igual que su salud. Sin embargo, todas esas consideraciones no lo disuadieron.

La disuasión que falló

Analistas y políticos israelíes encontraron todo tipo de razones por las que la disuasión fracasó en el caso de Qanbar: inspiración del Estado Islámico; ataque sorpresivo; ser un ex prisionero (una afirmación aparentemente falsa hecha por Hamas que los israelíes se apresuraron a adoptar), y la incitación de la Autoridad Palestina debida al posible traslado de la Embajada de los Estados Unidos a Jerusalén. Como de costumbre, las razones esgrimidas son erróneas y están mal planteadas.

Un grupo de soldados uniformados no es una visión neutra para un palestino. Esa es la apariencia y la vestimenta de aquellos que irrumpen en decenas de hogares palestinos cada noche, los que disparan a mujeres y menores de edad en los puestos de control, los que llevan a cabo ataques militares en la Franja de Gaza y que acompañan a las fuerzas de la Administración Civil para destruir cisternas, baños portátiles, chabolas y tiendas de campaña. Que los israelíes hayan borrado estos hechos de su agenda no significa que no existan.

Los israelíes dirán sin duda que sin estas medidas de disuasión, el número de atacantes palestinos sería mayor. O lo contrario – que debería haber más represión-. Los palestinos, sin embargo, ven las represalias israelíes como una parte natural de la política general hacia ellos, no como una respuesta. Cuando Israel no está demoliendo casas palestinas como una medida punitiva, está creando destrucción al no permitir la construcción y el desarrollo. Cuando no está arrestando a la gente por ataques letales o supuestamente planeados, arresta a los niños para intentar ahogar la lucha popular. Con o sin ataques letales, expande las colonias, estrangula la economía palestina y proyecta expulsiones forzadas de palestinos de aldeas y hogares en Jerusalén.

Por lo tanto, las razones por las que estos ataques individuales y no organizados no se transforman en una sublevación más amplia no se encuentran en la capacidad inherente de Israel de causar un dolor cada vez mayor. Por mucho que Hamas intente difundir este ataque como prueba de que la “intifada de Jerusalén” no ha muerto, es evidente que el público [palestino] en general no está interesado en eso. A pesar de su dispersión geográfica y social, y de sus líderes débiles ocupados en luchas internas, es patente la madurez política del público palestino, que sabe que un levantamiento es inevitable pero que debe esperar un momento más apropiado.

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La complicidad de la empresa Hewlett-Packard en la violación sistemática de los Derechos Humanos

Coincidiendo con la semana internacional de boicot a la empresa Hewlett-Packard lanzada por la sociedad civil palestina  a través del movimiento no violento de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel, traducimos un artículo publicado en abril de este año que sintetiza muy bien la complicidad de esta empresa con las políticas racistas de colonización y segregación étnica(apartheid) llevadas a cabo por Israel en los Territorios Ocupados Palestinos. El artículo está basado en la investigación llevada a cabo durante años por la organización Who Profits from Ocupation, de la que también enlazamos una traducción.

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¿Por qué boicotear a Hewlett Packard?

Artículo de Tom Mayer para el Colorado Daily

Hewlett Packard (HP) es una de las corporaciones de tecnología de información más grandes del mundo. Ha sido durante mucho tiempo un importante contratista militar del Pentágono; vende computadoras, impresoras y muchos otros productos informáticos en todo el mundo. Israel es uno de los pocos países en los que HP tiene una presencia verdaderamente masiva. Según las organizaciones Who Profits from OcupationGlobal Exchange, HP provee un apoyo crucial para la brutal e ilegal ocupación militar por Israel de Cisjordania y Gaza, que dura 48 años. Así es cómo HP contribuye a la ocupación:

Puestos de control militares: uno de los aspectos más opresivos de la ocupación israelí es la red de puntos de control obligatorios repartidos por toda Cisjordania (por ejemplo, Abu Dis, Belén, Puerta de Ephraim, Hebrón, Jenin, Jericó, Nablus, Tulkarem y Tarkumia). Estos puestos de control restringen severamente el movimiento palestino, diezman la economía palestina y dificultan el acceso a la atención médica, la educación y el empleo. HP diseñó y mantiene el Sistema BASEL de tarjetas magnéticas de identificación biométricas, utilizadas por los militares israelíes en estos temidos puestos de control.

Sistemas de identificación: Israel mantiene un extenso sistema de identificación personal que refuerza la discriminación contra los ciudadanos no judíos de Israel. El sistema está cuidadosamente estratificado por etnia y religión. Los ciudadanos judíos de Israel tienen identificaciones azules. Se entregan identificaciones naranjas y verdes a los palestinos a los que se les permite entrar en Israel. HP diseñó este sistema, fabrica las tarjetas de identificación y almacena la información pertinente.

Naval Tecnología de la Información: la marina israelí impone un bloqueo ilegal en Gaza, restringe las actividades de los pescadores palestinos y bombardea Gaza durante las operaciones militares masivas. HP administra la estructura de tecnología de la información de la marina israelí. También suministra al ejército israelí equipos informáticos esenciales.

Colonias ilegales solo para judíos: HP opera un centro de desarrollo en la colonia ilegal de Beithar Illit. También proporciona servicios tecnológicos para dos de las mayores colonias solo para judíos en Cisjordania: Mod’in Illit y Ariel.

Cárceles de Israel: las prisiones israelíes mantienen encarcelados a numerosos activistas políticos palestinos. HP proporciona hardware para las cárceles en Israel y también mantiene muchos de los sistemas de tecnología de la información utilizados en las mismas.

No todas las actividades de HP que apoyan la ocupación ilegal israelí de la Cisjordania y Gaza son públicas. Por lo tanto la lista anterior, aunque suficiente que para las actividades de la empresa HP sean condenables, no es probablemente completa. Por favor, no compre ningún producto de computadora Hewlett Packard. Para otras medidas de presión, póngase en contacto con [agentes locales en su país de la compañía Hewlett-Packard]. Hágale saber que usted boicoteará a HP mientras la empresa contribuya a la ocupación.

Fuente original en inglés.

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Empresas que se lucran con el apartheid israelí: Hewlett-Packard (HP)

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Who Profits from the Ocupation (Quién se aprovecha de la Ocupación) es una organización que pretende poner al descubierto qué empresas, israelíes o internacionales, obtienen beneficio de la ocupación israelí de Palestina y del régimen de apartheid que Israel impone a los palestinos de los Territorios Ocupados en beneficio de los colonos israelíes. Una de las empresas qué más invierte en la industria del apartheid es, actualmente, Hewlett-Packard (HP).

El texto que sigue es una traducción de la investigación que Who Profits ha llevado a cabo sobre las actividades de HP en Israel y en la Palestina Ocupada. Podéis consultar la fuente original en inglés aquí.

HEWLETT-PACKARD (HP)

Es una empresa proveedora global de tecnología, computación y servicios de tecnología informática. La compañía era propietaria de EDS Israel, que se fusionó con HP y desde 2009 se llama HP Enterprise Services.

En declaraciones de la propia HP: “Israel es uno de los pocos países en los que HP tiene una presencia masiva, incluyendo las siguientes entidades: HP Israel, la división Indigo – Soluciones de impresión digital, HP Industrial Printing (anteriormente Scitex Vision), HP Software (anteriormente Mercury) Y HP Labs. HP es el segundo mayor inversor de Tecnología Informática en Israel “. La compañía también afirma que “De 2001 a 2011, HP invirtió más de seis mil millones de dólares en la adquisición de empresas israelíes, incluido el establecimiento de plantas de producción”.

Desde 2011 HP ha estado suministrando los sistemas informáticos del Ministerio de Defensa. La oferta tenía un valor estimado de 500 millones de NIS (shequels israelíes, aprox. 116 millones de dólares). Bajo la licitación del Ministerio de Defensa, la empresa fue contratada para administrar el ministerio y los de servidores del ejército israelí durante cinco años.

El sistema Basilea

EDS ha proporcionado al Ministerio de Defensa israelí el desarrollo, la instalación, el mantenimiento y el apoyo permanente sobre el terreno del Sistema Basilea. Basilea es un sistema automatizado de control de acceso biométrico que incluye un sistema de permisos para trabajadores palestinos, con reconocimiento facial y de manos, instalado en los puestos de control militares en Cisjordania y Gaza [la Palestina Ocupada]. El sistema fue financiado por el gobierno de los Estados Unidos siguiendo el Memorando Wye River.

El 12 de septiembre de 2011, Who Profits from the Ocupation recibió una respuesta del Ministerio de Defensa israelí a una cuestionario que la organización presentó sobre el Sistema Basilea. La respuesta confirmó que HP fue contratado por el Ministerio para operar y mantener el Sistema Basilea hasta el 31 de diciembre de 2012. El Ministerio de Defensa indicó que el sistema está instalado en los siguientes controles militares en la Cisjordania Ocupada: Jericó, Belén (Ma’avar Raquel), Jenin, Naplusa, Tulkarem, Hebrón, Abu Dis, Tarkumia y en la puerta de Ephraim (Sha’ar Efraim, Irtach).

En respuesta a una investigación presentada por Who Profits en 2014, el Ministerio de Defensa de Israel declaró que el sistema también está instalado en los siguientes controles militares: Jalame (Gilboa), Barta’a (Rihan), Tura, Eyal, Eliyahu, Yoav, Hashmonaim (Nialin), Macabim (Beit sira), Al-Jib (Givat Ze’ev), Qualandia (Atarot), Ras Abu-Sbitan (Hazietim), Halamed He y Sansana (Meitar).

En abril de 2013, Who Profits recibió una respuesta de la administración civil israelí en la que declaró que el ministerio de defensa israelí prolongó su contrato con Hewlett Packard (HP) para el mantenimiento del sistema Basilea hasta el 30 de junio de 2013. Se prorrogará hasta finales de 2013, después de que el presupuesto israelí sea aprobado por el parlamento israelí.

En 2014, el Ministerio de Defensa israelí respondió a una petición de información presentada por Who Profits, y declaró que HP está contratada para mantener el sistema biométrico de Basilea en los puestos de control de Cisjordania y Gaza hasta finales de 2015.

Servicios y tecnologías para el ejército israelí

HP ha proporcionado diversos servicios y tecnologías al ejército israelí, entre los que se encuentra la administración de la infraestructura de tecnología informática de la Armada israelí. La armada israelí hace cumplir el bloqueo naval en la Franja de Gaza desde 2007. La infraestructura de TI proporcionada por HP a la armada israelí fue utilizada por el ejército israelí como piloto para aplicar el mismo sistema a todo el ejército, un contrato de “proyecto de virtualización” implementado por HP en 2009. En el mismo año, HP Global obtuvo otro contrato para suministrar todo el equipo informático al ejército israelí. El contrato se firmó durante tres años con la opción de prolongarlo por otros dos años.

Además, en mayo de 2011, HP recibió una licitación de cuatro años para implementar y asimilar sistemas ERP SAP (sistemas de bases de datos) para el ejército israelí valorada en cientos de miles de NIS. En diciembre de 2011, HP ganó una licitación de 500 millones de NIS para proporcionar, implementar y mantener todos los servidores del ejército y las fuerzas de seguridad israelíes. La licitación tiene una duración de tres años con la opción de prolongarla otros dos años. HP proporcionará al ejército israelí nuevos servidores y también proporcionará y asimilará el equipo de acompañamiento que incluye diferentes sistemas de control. El contrato fue firmado en los EE.UU. y la mayoría de ellos fue patrocinado por los fondos de ayuda militar de EE.UU.

Servicios y tecnologías para los servicios penitenciarios israelíes (IPS)

De acuerdo con la respuesta obtenida en diciembre de 2013 del Servicio de Prisiones de Israel (IPS) a una peticón de información de Who Profits, HP está contratada para proporcionar impresoras y mantenimiento de sistemas HP y servidores centrales hasta el año 2016 por una cantidad de decenas de millones de shekels.

En agosto de 2012, la autoridad penitenciaria israelí anunció la firma de un contrato con HP sin una licitación para el suministro de servidores centrales para el sistema operativo de la IPS “Tzohar”. HP también proporcionará servicios de mantenimiento para estos servidores. Además, HP ejecutó un proyecto de almacenamiento y archivo de correo electrónico en el IPS.

Según un informe de la Contraloría [Control de Fondos Públicos] del Israel, en agosto de 2006, la IPS publicó una licitación para establecer un nuevo sistema informático, el sistema “Kidma”, que reemplazaría el sistema de información de la IPS. En octubre de 2007, la IPS firmó un contrato con HP para desarrollar el sistema, que debía incluir un sistema de recursos humanos, un sistema de gestión de prisioneros, un sistema de gestión penitenciaria y un subsistema de inteligencia. Inicialmente el presupuesto del proyecto fue de 43,2 millones de NIS. En 2004 aumentó a 62,5 millones de NIS. El presupuesto no incluye el mantenimiento del sistema y hasta el año 2012 el presupuesto aumentó a 144 millones de NIS, más de tres veces el presupuesto inicial. El proyecto se sería ejecutado en 23 meses y se estima en 43 millones de NIS. Sin embargo, el proyecto duró 5 años y costó más de 144 millones de NIS. El comisario IPS indicó que desde 2010, el IPS no ha estado pagando HP fondos. El IPS congeló la transferencia de dinero a HP en 2010 y el 28 de febrero de 2013, el IPS firmó un contrato de terminación con HP. Finalmente, la cantidad pagada a HP fue de 126 millones de NIS y la compañía completó 3 de los cuatro sistemas que se requerían.

En respuesta a una solicitud de información presentada por Who Profits de 2014, el Servicio de Prisiones de Israel declaró que HP está contratada para proporcionar impresoras y para mantener los sistemas de HP y los servidores centrales en las prisiones israelíes durante el 2016.

Servicios a las colonias ilegales israelíes en Territorio Ocupado.

HP cuenta con un centro de desarrollo en la colonia de Beithar Illit que emplea a mujeres israelíes judías ultra-ortodoxas. EDS lleva gestionando este centro desde 2006, y desde 2008 ha sido gestionado por HP. Hasta enero de 2012, el centro estaba ubicado en una instalación del municipio de Beithar Illit. Después HP invirtió en este centro construyendo una estructura adicional. La estructura fue construida utilizando una concesión de tres años que la compañía recibió del Ministerio de Industria y Empleo de Israel por la cantidad de cientos de miles de NIS por año.

HP ofrece servicios y tecnologías para dos de las mayores colonias israelíes en la Cisjordania Ocupada: Modi’in Illit y Ariel. Matriz y su filial Tact Testware, que proporcionan servicios tecnológicos de HP, están situados en la colonia de Modi’in Illit. Matriz distribuye equipos, servidores y sistemas virtuales HP. El personal de Matrix fue formado por HP para proveer software y servicios. Tact Testware proporciona a HP licencias y servicios para pruebas y automatizaciones informáticas.

Tarjetas de identificación biométricas

En 2008, HP firmó un contrato con el Ministerio de Interior israelí para la producción y fabricación de tarjetas de identificación biométricas para los ciudadanos de Israel, incluidos los residentes palestinos de Israel y Jerusalén oriental ocupada.

La compañía opera y mantiene el sistema Aviv, la compañía informática de control de población, la autoridad de inmigración y de frontera. HP lleva operando este sistema desde 1997 sin licitación. La autoridad tiene un contrato con la compañía hasta el final de 2013. El sistema Aviv incluye la “base de datos de Yesha”, que contiene información sobre los ciudadanos israelíes en los asentamientos.

En 2014, la autoridad de inmigración y población contrató a HP para continuar con el mantenimiento y desarrollo del sistema de trabajadores extranjeros (sistema Maoz) y asimilar el sistema al sistema Aviv, por un monto de más de 2 millones de NIS.

Proyecto Smart City

HP también participa en el proyecto “Smart City” en la colonia de Ariel en Territorio Ocupado, proporcionando un sistema de almacenamiento para el municipio de la colonia. La colonia de Ariel fue elegido por el gobierno israelí como ciudad piloto para este programa.

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Israel y la (no) prensa española

Mónica Leiva y Patricia de Blas, periodistas españolas deportadas por Israel

Reconócelo. Si no te has enterado de que la periodista española Beatriz Yubero ha sido deportada de Turquía, es porque no te ha dado la gana. La noticia ha sido publicada por El País, El Mundo, La Sexta, Cadena Ser, Radio Televisión Española, La Razón, Europa Press, Libertad Digital, El Confidencial, y por un gran número de medios nacionales y locales que no podemos enlazar aquí por cuestiones de espacio.

Beatriz Yubero fue detenida por la policía turca. Tras un interrogatorio que duró varias horas, fue deportada sin ninguna acusación concreta. A preguntas de la embajada española, el gobierno turco alegó que Yubero mantenía “conexiones con una célula terrorista”, algo evidentemente absurdo. De ser cierto, no se habría enfrentado a una simple deportación.

Detrás de cada uno de los artículos que se escribieron sobre la deportación de Beatriz Yubero hay un periodista concienciado de que una parte sustancial de su trabajo es denunciar los abusos de cualquier gobierno, en este caso el turco, contra uno de los valores fundamentales de una sociedad democrática: la libertad de prensa. Suponemos que cuentan además con la premisa de que la línea editorial de los medios para los que trabajan no están condicionados por los intereses del gobierno al que critican. De otro modo, quizá podrían recibir presiones desde sus propios medios para que orienten sus informaciones con determinado sesgo, o incluso para que no informen sobre determinados hechos.

¿Es exagerada esta última afirmación?¿Hay periodistas que no publican abusos contra la libertad de prensa por condicionamientos de la línea editorial de los medios que les pagan?

Mónica Leiva, otra periodista española, fue deportada el 1 de junio por el gobierno de Israel en condiciones muy similares a las que sufrió Beatriz Yubero en Turquía. Tras aterrizar en Tel Aviv, fue interrogada durante seis horas, conducida a un centro de internamiento de extranjeros, y finalmente deportada sin ninguna explicación de las razones que motivaban su expulsión. Lo mismo le sucedió hace dos semanas a la periodista Patricia de Blas.

Si no te has enterado no es, como en el caso de Beatriz Yubero, porque no te haya dado la gana. Lo tenías muy difícil. El País, El Mundo, La Sexta, Cadena Ser, Radio Televisión Española, La Razón, Europa Press, Libertad Digital y El Confidencial, los mismos medios que documentaron la deportación de Yubero, no han publicado una sola palabra sobre estas otras deportaciones. Al parecer, los abusos contra la libertad de prensa no son noticia en según qué países se produzcan.

En realidad, esto no es nada nuevo. La presión que reciben los periodistas que informan sobre Israel y Palestina para silenciar o edulcorar los abusos israelíes es enorme. Recordemos el caso de Yolanda Álvarez, que fue cesada por RTVE de su puesto de corresponsal en Gaza por presiones de la Embajada de Israel en España. O el de Juan Gómez, que abandonó la corresponsalía en El País porque desde la redacción del diario se silenciaba parte del contenido de sus informaciones para no dañar la imagen de Israel. O el de Javier Martín, de la Agencia EFE.

Muchos corresponsales destacados en Israel deben haber tomado buena nota de qué informaciones son compatibles con la continuidad de su puesto de trabajo. Sólo así podemos entender que la deportación por Israel de dos periodistas españolas en menos de tres meses no sea noticia en la prensa española.

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Danny Danon y el BDS. Cuando la ultraderecha te acusa de racismo

A propósito de la celebración de un acto contra el movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS), el actual embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, ha afirmado que el “BDS es la encarnación moderna del antisemitismo”. El simple hecho de que Danon acuse a alguien de racismo debería causar sonrojo a cualquiera que tenga un mínimo de conciencia y de conocimiento de la trayectoria política de este personaje.

Israeli lawmaker Danon walks on the compound known to Muslims as al-Haram al-Sharif and to Jews as Temple Mount, in Jerusalem

Danny Danon “visita” la mezquita de Al Aqsa en 2010, en la Palestina Ocupada por Israel.

Danon, un prominente político ultraderechista del Likud, partido gobernante en Israel, afirmó en diciembre de 2014 que si la ONU reconocía a Palestina como estado, Israel debía anexionarse Cisjordania (los Territorios Ocupados Palestinos), el poco territorio que Israel dejó a los palestinos tras la limpieza étnica de 1948. En realidad, gran parte de Cisjordania ya está anexionada de facto desde 1967. Decenas de miles de hectáreas, de las que se ha expulsado previamente a la población autóctona demoliendo sus casas y confiscando sus campos de cultivo, han sido destinadas a construir colonias israelíes. Todo esto condena a los palestinos a vivir en un régimen de apartheid. Un apartheid que les impide acceder a determinadas zonas, andar por determinadas calles, circular por determinadas carreteras o usar determinados medios de transporte, reservados de forma exclusiva para los colonos judíos israelíes. Un apartheid que les obliga a vivir bajo el yugo de la ley militar israelí, por la que no hace falta ser acusado de nada para que te encierren durante años. Ley que no se aplica a los colonos judíos israelíes: un territorio, dos leyes distintas según procedencia étnica.

Callesolojudios

Soldados israelíes impiden a un palestino transitar por una calle reservada solo para judíos en los Territorios Ocupados Palestinos

Danon propone culminar este proceso en toda Cisjordania mediante la anexión a Israel. Dónde vayan a vivir los palestinos de los Territorios tras la anexión no parece ser su problema. Quizá se los pueda mandar a El Líbano, Siria, Jordania o Egipto, países en los que ya viven más de cuatro millones de refugiados palestinos desde 1948. ¿Qué más da un par de millones más?

Este hombre, embajador de Israel en la ONU, es el que acusa al BDS de racismo. Imaginad a un supremacista blanco sudafricano, o del Ku-Klux-Klan, acusando a un activista por los derechos de la población negra de racismo.

Parece una broma pesada. Desgraciadamente, esta broma está avalada por la práctica totalidad de los gobiernos occidentales, incluido el de España, que desde que Israel dio la orden hace menos de un año, se han aprestado a participar de forma activa en la criminalización y la persecución de los activistas civiles del BDS contra el apartheid israelí. Nada nuevo, lo mismo sucedía hace menos de cuarenta años con el apartheid sudafricano.

EEUU, Canadá, Reino Unido y Francia ya han implementado políticas de prohibiciones y sanciones a instituciones públicas y privadas que se adhieran al movimiento BDS. La presión del BDS en EEUU y la UE acucia a Israel, que a su vez acucia a los gobiernos cómplices de su política de apartheid. Geoestrategia. Antes se llamaba Realpolitik, un término ya extinguido por las evidentes connotaciones que contiene.

El movimiento BDS, por mucho que le duela a Israel, está recibiendo cada vez más apoyos de organizaciones judías en todo el mundo. Jewish Voices for Peace en EEUU, Union Juive Française pour la Paix en Francia o International Jewish Anti-Zionist Network en todo el mundo, entre muchas otras, se han unido al llamamiento no violento de boicot a Israel de la población civil palestina. Israel, como nos recuerdan estas organizaciones, no tiene el monopolio sobre el judaismo. Llamar antisemita a cualquiera que se oponga a la política racista de Israel es un insulto para cientos de miles de judíos que ni se sienten identificados con el sionismo, ni tienen el más mínimo interés en ser usados como cómplices involuntarios del último régimen de apartheid occidental que persiste en nuestro planeta. ¿Son también antisemitas estos judíos? Pregúntenle a Danon.

BDS pide el boicot a instituciones israelíes, del mismo modo que se hizo contra la Sudáfrica del apartheid, hasta que Israel cumpla tres condiciones:

  1. El fin de la ocupación, la colonización y el apartheid en los Territorios Ocupados Palestinos, petición avalada por la Resolución 242 del Consejo de seguridad de la ONU.

  1. El reconocimiento del derecho al retorno por parte de Israel de los refugiados de la limpieza étnica de 1948, avalada por la Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU y por la UNRWA (Agencia de la ONU para los refugiados de Palestina).

  1. El fin de la discriminación de los palestinos que aún viven en Israel.

¿Es mucho pedir? Para Danny Danon, embajador de Israel ante la ONU, sí. Pedir el fin del apartheid israelí es racismo.

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